

Espacios cuidadosamente diseñados que invitan al niño a explorar, descubrir y aprender de forma autónoma, con materiales específicos que responden a sus necesidades de desarrollo.

Educadores formados en observación científica que acompañan sin dirigir, respetando los ritmos individuales y facilitando el aprendizaje desde la humildad y el amor.

Reconocimiento del niño como ser completo, capaz de dirigir su propio aprendizaje cuando se le ofrece libertad dentro de límites claros y respetuosos.





